top of page

Suba Sobre Ruedas

Por: Edier Royero

Me pidieron escribir sobre deportes, de esos de los que poco se escribe, se ven noticieros o tristemente no se les hace ningún cubrimiento periodístico.

Se me dio una lista de posibilidades para empezar a trabajar en las historias y a medida que iba investigando que tan cerca estaba de mí y las posibilidades de encontrar quien los practicara iba descartando o decidiendo.

En esa búsqueda vi muchas posibilidades en el BMX, ya que había visto en alguna ocasión varios jóvenes practicar y tomando como referencia me acordaba también de Mariana Pajón; así que empecé a investigar lugares para practicar y a preguntar por todos lados.

Días atrás, alguien me había contado que hace poco habían inaugurado por Suba unas canchas o pistas con referencia a este deporte; y efectivamente esto había ocurrido en el parque fontanar, en donde nunca en mi vida había visitado.

Y me embarqué en este viaje, en el que tenía que cruzar media ciudad. Tomé la primera buseta que me pasó desde Fontibón y con la ayuda del GPS llegué al destino. El cual cuenta con 4.687 metros cuadrados, cancha de tenis, pista para trotar, zonas para camping y el que es ahora el lugar más grande para practicar skateboard en la ciudad.

Bogotá estaba en uno de esos días grises, y el sol se asomaba a ratos, por lo que no me esparaba encontrar con muchos deportistas.

 

 

 

 

 

 

 

Pista Fontanar

Foto: Edier Royero

Pero al entrar al parque todo fue sorpresa, se escuchaban un fuerte ruido de ruedas deslizando y al ver las inclinadas pistas, as de gente, eso a lo lejos. Mientras me acercaba iba entrando a la realidad del lugar, y estaban de espalda decenas de muchachos, vestidos con pantalones anchos, otros con pantalonetas, zapatos grandes, algunos tenían tatuajes muy visibles, casi todos con gorra y una tabla de Skate, esperando el turno para lanzarse a rodar y hacer su mejor truco o figura.

Ante este panorama, tengo que confesar que de entrada sentí miedo al ver tantos grupos y me dije: tengo dos opciones, me asomo y me voy o me adentro como uno más, pero ya estaba entre ellos; Mis zapatos diferentes, mis pantalones normales, mis ga­fas oscuras, además de la mochila arhuaca que llevaba terciada; me ha­cían ver como alguien que llegaba a cualquier cosa, menos a practicar Skate o Skateboarding.

Pasaba el tiempo, iba buscando un lugar para mirar a los skater, me apoya­ba en las barandas de hierros que rodeaban la pista y miraba para todos lados tratando de “no dar papaya” y encontrar a quien me contara alguna historia.

De repente, uno de los muchachos que hacían estas piruetas en una de las pistas más hondas, hace un salto que lo hizo volar como pájaro y volvió caer sobre ruedas, a lo que todos aplaudieron; Mis manos dejaron de sudar y empecé a disfrutar del espectáculo que por mis prevenciones, me estaba perdiendo.

 

 

Foto: Edier Royero

 

Pasado casi cinco minutos ya las prevenciones y el miedo habían desaparecido, empezaba a escuchar las historias, a pasearme por todas las pistas y interactuar con los personajes que esperaban su turno para rodar.

Los aplausos eran para celebrar una buena figura y también para alentar el que no le salían los trucos en el aire y se daba golpes en los intentos.

Ya eran más de medio día y los skater iban aumentando. La práctica ya no se limitaba a hombres, sino a niños y chicas. Chicas tatuadas, también con gorras o gorros de lana, cabe-ellos de colores, pantalones rotos y tatuajes.

Era un verdadero espectáculo ante mis ojos. Ya me sentía acogido, me daban la mano y como yo, también se sumaban más espectadores, papás llevando a los más pequeños para aprender de los más experimentados en este deporte, del que espero en una segunda parte contarle ya no mi experiencia con el Skate, sino la de los verdaderos protagonistas.

© 2023 by Name of Site. Proudly created with Wix.com

  • Facebook App Icon
bottom of page